terça-feira, 31 de dezembro de 2013

San Agustín Cuando oramos a Dios con la boca cuando sea necesario o en silencio, siempre ha de clamarse con el corazón.

 

1. La oración es un don de Dios, por lo que el hombre debe pedirlo como un mendigo. Sea rico o sea pobre el hombre ante Dios siempre será un mendigo. La oración para  parte de este preámbulo. (Homo mendicus dei: En in Ps. 29, 2, 1; Sermo 56, 9; Sermo 61, 4).

2. La oración es ejercicio de humildad, partiendo del autoconocimiento frente a Dios:

*"Dios que eres siempre el mismo, Que me conozca a mí, que te conozca a ti: (Sol. 2, 1)".
Pues: "Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes". (1 Pe 5, 5)

3. La oración es obra del Espíritu Santo, que clama en nuestro interior (Rm 8, 26) para que nos dé las palabras y la voz para orar ante Dios

* "La misma caridad gime, la misma caridad ora; contra ella no sabe hacerse el sordo aquel que te la dio. Estate seguro, ruegue la caridad y allí estarán atentos los oídos de Dios" (In Io. ep. tr. 6, 8)

* "Dios llenó a sus siervos de su Espíritu para que le alabasen" (En. Ps. 144, 1)

4. La oración es un ejercicio de recolección, recogimiento interior. Hay que entrar en el propio corazón evitando la dispersión, para encontrarnos con Cristo Maestro interior.

* "No salgas fuera, regresa a ti mismo, en el interior del hombre habita la Verdad". (Vera religione 39, 72)
* "Tú estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más alto mío". (Conf. 3, 6, 11)

5. La oración es un ejercicio de amor.

a. Orar es amar y dejarse amar por Dios:
*Orar es: "abrazar a Dios con amor, abrazar el amor de Dios". (De Trin. 8, 8, 12)

b. Orar es amar, es dejarse transformar por el mismo Dios en la oración por el fuego de su amor, dejando las cosas de la tierra y llenándose de Dios:
* "¿Amas la tierra?, Serás tierra. ¿Amas a Dios? ¿Diré que serás Dios? No me atrevo a decirlo como cosa mía. Oigamos a la Escritura: Yo dije: Todos sois dioses e hijos del Altísimo. (.)" (In Io. ep. tr. 2, 14)

c. Orar es amar, para vaciarse del amor del mundo y llenarse de Dios:
* "No ames el mundo. Excluye de ti el amor malo del mundo, para que te llenes del amor de Dios. Eres un vaso, pero estás lleno; arroja lo que tienes para que recibas lo que no tienes" (In Io. ep. tr. 2, 9)

d. Orar es amar, para apegarse a Cristo olvidándose de todo lo demás. Todas las cosas se relativizan cuando desde la oración, se ama profundamente a Cristo:

* "Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, ya no habrá más dolor, ni trabajo para mí, sino que toda mi vida será viva y llena toda de ti" (Conf. 10, 28, 39)
* "El amor mismo es la voz que alaba a Dios" (En. in ps. 117, 23)

6. Tu oración es diálogo amoroso con Dios

a. Se dialoga escuchando y respondiendo a la Palabra de Dios:
* "
Tú oración es un diálogo con Dios; cuando lees las Escrituras Dios te habla; cuando oras, tú hablas a Dios". (En. in ps. 85, 7)

b. Se dialoga para encontrar a Dios y se le encuentra para seguirlo buscando con mayor amor.
* "Se le busca (a Dios) para que sea más dulce el hallazgo, se le encuentra para buscarle con más avidez" (De Trin. 15, 2)

7. La oración es el encuentro con la voluntad de Dios

a. Orar para no resistir a la voluntad de Dios:

* "¿Qué quiere decir 'hágase tu voluntad? Hágase en mí de manera que no resista a tu voluntad" (s. 56, 7)

* "Tu mejor servidor es aquél que no tiene sus miras puestas en el oír de tus labios lo que él quiere, sino en querer, sobre todo, aquello que ha oído de tu boca" (Conf. 10, 26, 37)

b. Orar para abandonar mi vida en las manos de Dios, sabiendo que es él quien me capacita para cumplir su voluntad.

* "Da lo que mandas y manda lo que quieras" (Conf. 10, 40)

* "No orarás si no dices esta oración (el Padre Nuestro); si empleas otra, Dios no te oirá, puesto que no te la dictó el Legislador a quien envió. Luego es necesario que, cuando oramos, oremos conforme a esta oración; y cuando la pronunciamos, entendamos bien lo que decimos. (En. in ps. 103, I, 19)

8. La oración es el deseo enamorado de Dios.

a. Es parte de la oración continua. Nunca se deja de orar si nunca se deja de desear a Dios.

* "Hay otra clase de oración interior continua, que es el deseo. Hagas lo que hagas, si permanece en ti el deseo de aquel descanso (de la vida eterna), sin interrupción oras. Si no quieres cortar tu oración, no interrumpas el deseo" (En. in ps. 37, 14.)

* "Por medio de la fe, esperanza y la caridad oramos siempre con un deseo ininterrumpido. Pero, precisamente por eso, en determinados momentos oramos a Dios también con palabras, para exhortarnos a nosotros mismos con estos signos (.) (Ep. 130, 9, 18)

b. La oración es el "grito del corazón":

* "Nadie dudará que es vano el clamor que elevan a Dios los que oran si lo ejecutan con el sonido de la voz corporal sin tener elevado el corazón a Dios. Cuando oramos a Dios con la boca cuando sea necesario o en silencio, siempre ha de clamarse con el corazón. El grito del corazón es un pensamiento vehemente que cuando se da en la oración, expresa el gran afecto del que ora y pide, de suerte que no desconfía de conseguir lo que pide" (En. in ps. 118, s.29, 1)

9. Orar es sentirse Iglesia y comunidad.
El cristiano nunca está solo porque forma parte del misterio de la Iglesia, del Cuerpo de Cristo.

* "Jesucristo, hijo de Dios ora por nosotros, ora en nosotros y a él oramos nosotros. Ora por nosotros como sacerdote nuestro; ora en nosotros como nuestra cabeza; y nosotros oramos a él como nuestro Dios. Reconozcamos en él nuestra voz y su voz en nosotros" (En. in ps. 85, 1)

* "Nosotros rezamos por el género humano, pedimos por el mundo entero, por todas las gentes para que se corrijan lo antes posible y teniendo ya recto el corazón, se encaminen a la rectitud de Dios". (En. in ps. 103, 13)

10. Orar es elevar el corazón hacia Dios.
Continuamente san Agustín comenta las palabras de la celebración de la Eucaristía "levantemos el corazón". Por ello orar es dejar que el corazón ascienda hacia Dios, buscando las cosas del mundo eterno, no las de la tierra, con un deseo enamorado de Dios:

(La oración) * "Es la ascensión de las cosas terrestres a las celestes; la búsqueda de las cosas más altas, el deseo de las cosas invisibles". (Sermo 73, 2)